viernes, 6 de febrero de 2009

Optimización del embarque de un avión II

El algoritmo

Tras muchas simulaciones basadas en comportamientos arbitrarios de los pasajeros y diversos tiempos de guardado del equipaje de mano, se concluye que la mejor manera (uno de varios métodos más o menos equivalentes) es llamar primero a los pasajeros de los asientos pares de ventanilla de la zona trasera.

Por otra parte, es menos probable que los pasajeros que se encuentran guardando su equipaje de mano en los compartimentos estorben a los demás si hay una fila vacía en medio. Además, sí pueden meterse en ella si alguien que se sienta más atrás necesita pasar.

Una vez que han embarcado estos pasajeros, se da paso a los que se sientan en las plazas pares de ventanilla de la zona media de la cabina, y seguidamente se deja pasar a los que ocupan idénticas plazas en la parte delantera. A continuación se procede de igual forma con los asientos pares centrales y de pasillo.

Finalmente, una vez que todos los pasajeros que ocupan las filas pares del avión han embarcado, se aplica el mismo procedimiento (ventanilla, centro y pasillo, siempre de atrás a adelante) a los pasajeros de las filas impares. Puede ser que estos pasajeros no encuentren una fila libre a la que moverse si obstruyen el paso a alguien, pero seguirán estando separados de los pasajeros que entran por una fila par ocupada.

Parece que la razón por la cual este protocolo es más rápido es porque se permite un mayor número de personas guardando su equipaje de mano simultáneamente, sin duda uno de los procesos que mas tiempo consume durante el embarque.

Steffen comenta que que estos y otros esquemas similares pueden resultan complicados para el pasaje, pero éste no necesita recordar el algoritmo completo. Basta con asignarles zonas consistentes con el procedimiento.

El resultado es bastante robusto si se tiene en cuenta que apenas se ve afectado por desviaciones como, por ejemplo, parejas o familias que se sienten juntas e intenten entrar a la vez.

Por descontado que las aerolíneas deberían complementar estas conclusiones teóricas con estudios empíricos. Las simulaciones sugieren que estos protocolos podrían reducir los tiempos de embarque a un sexto de lo que se tarda por el sistema tradicional actual. Si se multiplica el número medio de pasajeros por viaje por el número aproximado de viajes y por el número de minutos ahorrados por embarque, resulta que las horas ahorradas son más que considerables.

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