lunes, 9 de febrero de 2009

Linux 2000 VIII: Caldera OpenLinux 2.3

El objetivo principal que Caldera buscaba con su distribución OpenLinux era entrar en el sector comercial a través de un sistema operativo estable tanto para escritorio como para servidores, y que a la vez encajase en un entorno de trabajo empresarial. Podía ser instalado desde Windows o en un disco limpio, siempre a través de un proceso totalmente gráfico. Lizard, el instalador, estaba muy conseguido y presentaba una columna de texto de ayuda de valor incalculable para los novatos, además de referencia útil del progreso de la instalación.

Ratón y gráfica eran correctamente detectados, y la herramienta de particionado resultaba clara y directa. Podía crearse un usuario por defecto, así como ultimar algunos detalles de configuración mientras se instalaban los paquetes. Una buena idea que además suponía un ahorro de tiempo.

Surgían pegas en el primer inicio de sesión por problemas en la asignación de la partición de intercambio o swap. Este problema aparecía como común en la información de soporte de OpenLinux 2.3, y aunque era posible modificar el fichero fstab manualmente y añadir la entrada correspondiente a swap, los novatos encontrarían esto algo lento y engorroso, incluso algunos no serían capaces de hacerlo. El escritorio por defecto de OpenLinux era KDE, que al ejecutarse por primera vez lanzaba el asistente Kandalf para la personalización del escritorio. Se podía elegir un tema y añadir iconos para las unidades de CD y disquete. Todo tenía un toque pulido y profesional, si bien no había alternativa a KDE si no estabas familiarizado con él.

COAS, siglas de Caldera Open Administration System, era una suite de programas diseñada para facilitar la configuración y gestión del sistema. Pese a no ser tan completa como Linuxconf, resultaba menos abrumadora y era más sencillo de manejar. COAS incluía utilidades para la administración de cuentas, configuración de red o instalación de paquetes, entre otras. Las aplicaciones típicas como el GIMP o Netscape eran instaladas por defecto, además se proporcionaban herramientas como Dosemu, WINE o Samba para mejorar la conectividad con sistemas de Microsoft. También prestaba atención a los desarrolladores, que contaban con XEmacs y el compilador egcs.

Pese al problema de la partición swap, OpenLinux era una distribución más que adecuada para los novatos y usuarios intermedios. Existía otro problema, esta vez con los RPM, ya que aunque Caldera los usaba, era necesario añadir opciones extra si se querían instalar paquetes RPM de Red Hat. Quizá muchos de los entonces usuarios veteranos de Linux no se encontrarían cómodos con Caldera, pero sin duda es una distribución pulida que, con una instalación simple y herramientas de configuración poco complicadas, supone un buen sistema de uso general.

Valoración de la distribución
  • Facilidad de uso: 4.5/5
  • Documentación: 4/5
  • Características: 4.5/5
  • Software: 4/5
  • General: 4/5
  • Comentario: Pulida y amigable, OpenLinux es una buena opción de escritorio.
Capturas de pantalla
Siguiente entrega: SuSE Linux 6.3

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