miércoles, 21 de enero de 2009

Fuego en el hielo

Hace algunos meses saltó la noticia de que la debacle financiera de Wall Street que arrastró a muchos de los grandes bancos europeos (sobre todo británicos) supuso un torpedo en la línea de flotación del otrora próspero país nórdico que era Islandia. Resultó que gran parte de esta riqueza se basaba en las inversiones que tanto el Estado como los islandeses a título particular tenían depositadas en entidades británicas a través de sus propios bancos, por lo que cuando éstos entraron en crisis, todo el sistema económico y monetario islandés se vino abajo. Muestra de ello son datos como la fuerte devaluación de la corona islandesa respecto del euro tras conocerse la noticia.

El siguiente artículo, escrito por la periodista islandesa Iris Erlingsdottir en el medio digital estadounidense The Huffington Post el 20 de enero de 2009, narra los duros momentos políticos que está pasando su país, gobernado por una elite corrupta que no quiere asumir las consecuencias de sus erróneas actuaciones, solicitando ayuda al recién investido presidente de los Estados Unidos Barack Obama.

Mientras los estadounidenses contemplan la histórica investidura de Barack Obama como sucesor del profundamente impopular presidente conservador George W. Bush, miles de ciudadanos islandeses participan en revueltas contra la Policía alrededor del edificio del Alþingi (Parlamento de Islandia) para intentar evitar que se reúna la cámara legislativa más antigua del mundo.

"Realizamos un llamamiento al mundo para que nos ayuden a deshacernos de este gobierno corrupto", declaró el manifestante Sturla Jonsson en comunicación telefónica a medianoche desde el centro de Reykjavik, donde una muchedumbre de unos 2.000 manifestantes seguían rodeando la sede del Alþingi, en frente de la cual las hogueras plantadas seguían ardiendo. Los manifestantes aporreban bombos y otros instrumentos, gritaban consignas contra el gobierno y el parlamento y lanzaban huevos y demás objetos, incluso zapatos viejos, hacia el edificio del parlamento. La protesta no tenía visos de calmarse a pesar de que se acercaba la medianoche. El parlamento había pospuesto su reunión hasta mañana por la tarde, pero los manifestantes, contra los que la policía estuvo luchando todo el día con gases lacrimógenos, aerosoles de pimienta y porras, prometieron permanecer allí toda la noche, "y todo el tiempo que tuvieran que estar", comentó Jonsson. "Y quiero decir que la gente aquí reunida no son 'activistas' ni 'militantes', simplemente gente corriente, adultos de todas las edades".

Hace un año, Islandia fue declarada como el país más deseable del mundo para vivir. Hoy, su economía ha sido devastada por el colapso de sus tres principales bancos. La tasa desempleo entre noviembre y diciembre alcanzó el 45%, y un sondeo reciente indicata que el 40% de los hogares y el 70% de los negocios se encuentran en quiebra técnica. Tras la caída de los bancos en octubre, no ha habido una sola dimisión en el Gobierno, los consejos de administración de las entidades ahora nacionalizadas siguen siendo prácticamente los mismos, y las concentraciones semanales solicitando nuevas elecciones han sido completamente ignoradas.

Los estadounidenses probablemente reconocerán fuertes paralelismos entre la situación actual de Islandia y la suya propia. Tras años de fuerte intervención pública, el gobierno conservador de David Oddsson privatizó los bancos islandeses, y a cambio los nuevos ricos propietarios de los mismos se encargarían de que el partido de Oddson se mantuviese en el poder. Incluso tras su dimisión, él mismo se nombró gobernador del Banco Central de Islandia para así asegurarse de que la dejadez regulatoria fuese minimizada.

El gobierno islandés parece haber olvidado por completo que Reykjavik "ardía" a su alrededor, dedicándose a hacer chanchullos con asuntos legislativos vitales, como por ejemplo uno de los puntos del orden del día de la sesión parlamentaria de hoy, la propuesta del Partido Conservador para permitir vender bebidas alcohólicas en los supermercados. Algunos miembros del gobierno, quienes también han estado ocupados "quemando cosas" -siendo el caso más reciente el de la sanidad pública-, siguen convencidos de la corrección de la desencaminada actuación realizada. "Necesitamos mantener el sistema en funcionamiento. Necesitamos mejorarlo.", declaró esta tarde el Ministro de Educación Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, (cuyas finanzas personales están ligadas a una oscura trama a la sombra de un banco islandés). Los cambios incrementales propuestos por el gobierno contrastan fuertemente con los egregios abusos del sistema financiero para beneficio de unos pocos en los últimos años.

Thomas Jefferson escribió en la Declaración de Independencia que "Los Gobiernos son instituidos entre los hombres, emanando sus poderes del consentimiento de los gobernados [y] siempre que cualquier Forma de Gobierno se vuelve destructiva para esos fines, es Derecho del Pueblo alterarla o abolirla e instituir un nuevo Gobierno." Mientras los manifestantes luchan por reforzar este derecho, en este país que no ha conocido guerra alguna durante generaciones, que no ha visto conflicto armado alguno entre sus habitantes durante siglos, debemos ponderar lo que pueda ocurrir.

Hoy, mientras los Estados Unidos realizan un cambio de rumbo fundamental, Islandia llora. La pacífica transición de poder que hemos observado en Washington tras unas elecciones extremadamente polémicas es un símbolo de esperanza para nosostros. La competencia, confianza en sí mismo e inspiradora retórica de Barack Obama ha reunido a una vasta mayoría de estadounidenses tras él para afrontar la miríada de desafíos que nos rodean. La arrogancia y dejadez de la elite gobernante islandesa ha tenido el efecto contrario.

Durante los últimos ocho años, América dejo de ser la "ciudad sobre la colina" que con su luz iluminaba al resto del mundo. América y Gran Bretaña cerraron la base de la OTAN en Islandia, y no ofrecieron ayuda alguna al país en caso de problemas. Necesitamos ayuda, no sólo para romper con las viejas estructuras de poder, podridas hasta la médula, sino también para prevenir su reconstrucción. Necesitamos desesperadamente estabilidad, asistencia económica, consejo imparcial y supervisión justa.

¡Barack Obama, una nación vuelve sus solitarios ojos hacia ti! ¡Por favor!

Basta darse un paseo por menéame para ver lo mal que está el país, sobre todo cuando alguien como Björk se ofrece para reflotarlo.

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